Nada más ser elegido alcalde, una de las primeras peticiones que realicé en julio de 1999 al, hoy difunto Francisco Llerena, Presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en la época del primer gobierno del Presidente Aznar, fue que Pedro Muñoz se incorporara a la relación de pueblos beneficiarios del proyecto de abastecimiento a la llanura manchega con el agua procedente del trasvase Tajo-Segura. En aquel momento, en nuestro pueblo, los problemas de abastecimiento de agua potable para consumo humano eran constantes.
Por nuestras viejas redes de distribución de agua potable (la mayoría de plomo y fibrocemento con más de 20 años de antigüedad) se perdían 60 litros de agua cada 100 después de haber sido tratada en la planta de ósmosis inversa para eliminar su alto contenido en cal. En los últimos ocho años de gobiernos locales del PSOE, se habían asfaltado más de cuarenta calles en nuestro pueblo, y en la mayoría de ellas se habían dejado intactas las viejas redes de distribución de agua potable, sólo se habían renovado en siete u ocho calles. En algunas zonas de nuestro pueblo, la presión era insuficiente para poder ducharse en una planta primera, ya que no existían equipos de bombeo, y la presión de distribución era, la que se podía alcanzar con la altura manométrica y la capacidad de llenado de la antigua copa del agua. En nuestros pozos de abastecimiento, los niveles del agua descendían de una manera alarmante, poniéndose en riesgo a menudo el abastecimiento a nuestros hogares con numerosos cortes de agua. Nuestra capacidad de almacenamiento de agua bruta procedente de los pozos era muy escasa, ya que sólo disponíamos de un pequeño y agrietado depósito regulador en la calle Valle Inclán, esquina con Obispo Estenaga.
Ante este panorama desolador, había que decidirse en si resolvíamos provisionalmente con parches claramente insuficientes, o nos determinábamos a agarrar el toro por los cuernos. No lo dudé, teníamos que explicar la situación a los vecinos de nuestro pueblo en una asamblea y dar la cara a riesgo de que me la partieran, porque había que poner en marcha un plan del ciclo integral del agua con inversiones costosísimas. Obras que no se suelen reconocer electoralmente y que necesitaban de mucho tiempo para obtener los resultados deseados. Si añadimos en el contexto en que todo eso había de realizarse que disponíamos de un ayuntamiento en manifiesta ruina, que no podía pagar las nóminas a los trabajadores, ni las facturas, podemos hacernos una idea de que necesitábamos algo más que decisión y arrojo para sacar adelante la situación, había que estrujarse el cerebro para hallar soluciones, y de forma inmediata.
Contamos con un Paco Llerena sensible con los problemas de Pedro Muñoz, así que la construcción de nuevos pozos de abastecimiento fue realizada y financiada por la CHG. Después solicitamos a la Diputación Provincial el equipamiento de esos pozos. Lo pagamos entre al ayuntamiento y la diputación. Más adelante nuestro pueblo fue incorporado por el gobierno de Aznar, al proyecto de abastecimiento a la llanura manchega desde el trasvase Tajo-Segura. Sustituimos la antigua copa del agua, por un equipo de bombas de presión, que nos permitía regular la presión de distribución del agua potable a los hogares, e ir aumentándola paulatinamente en la medida en que se fuesen renovando las viejas redes de distribución colmatadas de cal y arcillas por el paso de los años. Hasta ese momento, el agua descalcificada por la planta de ósmosis inversa, volvía a endurecerse en parte, porque entraba de nuevo a las antiguas tuberías de modo que cuando llegaba a los grifos de nuestros hogares habíamos pagado la tasa correspondiente por descalcificación pero sufríamos una calidad de agua deplorable. Solicitamos la construcción de un nuevo depósito regulador de agua potable a la Junta castellano manchega, totalmente equipado, y se construyó en las inmediaciones de la pista de ciclismo (terreno en el que habíamos planificado ir llevando las nuevas instalaciones para el abastecimiento) con la cofinanciación del ayuntamiento, que su puso una importante parte en ello. Priorizamos las inversiones en renovación de redes de abastecimiento, y diseñamos un Plan Director, para llevarlo a cabo por fases.
Hoy podemos decir que hemos invertido cientos de millones de las antiguas pesetas, a través de convenios cofinanciados con la Junta y con la Diputación; que se han incorporado más de 50 Kms de nuevas redes de distribución en nuestras calles, lo que nos ha permitido reducir las pérdidas de agua en un 50%, respecto de las que había en el año 1999. Después del terremoto de Agosto de 2007 contábamos con nuestro viejo depósito muy dañado, en el que se perdían por sus grietas miles de litros diariamente de agua ya descalcificada. Por eso solicitamos la construcción de un segundo depósito regulador totalmente equipado, que construimos en la nueva ubicación, junto con unas nuevas instalaciones. La financiación de este macro proyecto fue llevada a cabo por nuestro ayuntamiento, la Junta y la empresa concesionaria del servicio.
Así, doce años después, estamos redactando el II Plan Director de renovación de redes de agua, y así poder continuar con las calles pendientes, y seguir priorizando las inversiones en el ciclo integral del agua. Podemos, por tanto, continuar con la mejora de la calidad, y podemos garantizar la continuidad en el abastecimiento, y con la presión del agua que llega a nuestros hogares. Indudablemente, la situación ha mejorado con creces en nuestro pueblo, pero seguimos dependiendo de los pozos, y mirando al cielo para que no deje de llover.
El proyecto de abastecimiento a la llanura manchega desde el trasvase Tajo-Segura, fue incorporado al Plan de Cuenca del río Guadiana en julio de 1998 por el gobierno del Partido Popular en España. Posteriormente, esta obra fue incluida, junto a otras muchas actuaciones en toda España, en el Plan Hidrológico Nacional aprobado en Junio de 2001, en la segunda legislatura del gobierno Aznar, con el apoyo explícito, entonces, del gobierno de Castilla La Mancha. Lo que es lo mismo, de Bono y de Barreda. El ramal principal de este proyecto fue licitado en Octubre de 2002 con un plazo de 48 meses para su adjudicación, es decir, se ponía como fecha tope de adjudicación de la obra, el mes de Octubre de 2004. En esas dos legislaturas de gobiernos del PP en España, se hicieron inversiones de miles de millones de pesetas en beneficio de nuestra provincia, con obras de recrecimiento de varios pantanos. El gobierno del PP consiguió la financiación de 175 millones de euros (el 85% del total del proyecto de abastecimiento a la llanura manchega), procedentes de los fondos de cohesión de la UE, para realizar la obra del ramal principal y los ramales secundarios, que iban a permitir garantizar el abastecimiento de agua procedente del trasvase Tajo-Segura a 58 municipios de Cuenca, Albacete, Toledo y Ciudad Real. En enero de 2004, el gobierno del PP tenía redactado el llamado Plan Especial del Alto Guadiana, con el apoyo mayoritario de las organizaciones agrarias, comunidades de regantes, organizaciones ecologistas, etc., que venía a resolver los problemas endémicos del Alto Guadiana con inversiones y con agua.
Pero todo esto se truncó con la llegada al gobierno de ZP, al frente del PSOE, en marzo de 2004. Zapatero y el PSOE, en los años previos, habían hecho del agua un elemento fundamental de su oposición contra el gobierno de Aznar, se habían opuesto demagógicamente al PHN aprobado en 2001 y habían dado alas a una radical negativa de los nacionalistas catalanes que, más tarde, fueron determinantes para que Zapatero pudiera conseguir gobernar.
Pero a esa derogación de ese plan, diseñado desde un planteamiento de cohesión territorial del país, no le acompañaban alternativas que vinieran a resolver los problemas históricos por la carencia del agua, y de las infraestructuras para poder disfrutarla en muchos territorios de España, en Castilla La Mancha en particular, y en especial en el Alto Guadiana, que es lo mismo que decir en Pedro Muñoz. El plan derogado contemplaba satisfacer las necesidades de agua en el levante español, con un trasvase desde la desembocadura del río Ebro (con agua sobrante que va al mar y no utiliza nadie), de esta manera se podía liberar el agua del Tajo, y del trasvase al río Segura construido en los setenta, en favor de las necesidades de nuestra región. Por eso, en 2001, y a pesar de la oposición de ZP al PHN, Bono y Barreda lo aplaudieron y apoyaron.
Pero Zapatero había concebido una política referente al agua cargada de enfrentamientos entre territorios en sus años en la oposición. Era, en realidad, un discurso falaz, un discurso oportunista, distinto según conveniencias, pero desde una oposición severa al trasvase del Ebro, con la única intención de sacar ventaja en Aragón y Cataluña. Azuzó manifestaciones en esas tierras en contra del gobierno de Aznar, haciendo de la política del agua moneda de cambio para sus expectativas electorales, sin importarle lo más mínimo las consecuencias nefastas que eso iba a traer para el desarrollo y el crecimiento en algunas regiones, como por ejemplo la nuestra. Cuando llegó al gobierno, siguió manteniendo el mismo discurso falso, es decir, hacer del agua un motivo de enfrentamiento entre regiones, y decir una cosa distinta en cada sitio de España. Derogó el PHN, se opuso a los trasvases, y por lo tanto, a llevar agua de donde sobra a donde falta, y por lo tanto a cohesionar España. En tierras levantinas prometió que las plantas de desalación serían la respuesta a sus necesidades, pero ocho años después no se han construido, y las que están en marcha en modo alguno resuelven el problema. Renunció, a través de una carta dirigida a la comisión correspondiente de la UE en Junio de 2005, a los 175 millones de euros para la obra del trasvase a la llanura manchega desde el acueducto Tajo-Segura (puesto que estaba en contra de los trasvases no podía aceptar fondos de la UE para esta obra), y paralizó muchas obras que estaban en marcha, y adjudicadas desde el plan derogado. Y todo esto lo hizo con el silencio cómplice de Barreda (el mismo que había apoyado entusiásticamente tres años antes), perjudicando claramente nuestros intereses regionales. Más tarde, en 2005, y con ánimo de disimular sus vergüenzas, Barreda y la ministra Narbona, firmaron un acuerdo fantasma para el desarrollo del Plan Especial del Alto Guadiana. Pero ha resultado un auténtico fiasco porque no se cumple, año tras año, ni el 10% del presupuesto comprometido; No resuelve el problema de regularización de los pozos, que Barreda en 2009, prometió regularizar. Y son más de 5.000 expedientes. Engañaó una vez más a los agricultores. El único alivio del que hemos gozado en el Alto Guadiana es que llevamos dos años que ha llovido más, nuestros ríos corren, y nuestros acuíferos se están recuperando. Y hasta la próxima sequía.
Ante todo esto, se acaba de terminar el ramal principal de la tubería a la llanura manchega con un retraso de varios años, porque al renunciar ZP a los 175 millones de euros de la UE para esta obra, con el silencio de Barreda, finalmente se ha tenido que acometer con fondos nacionales y con mucha más lentitud. Esto tiene, entre otras consecuencias, que no estará terminado el ramal que tiene que traer el agua a Pedro Muñoz antes de 2015 y, por tanto, tendremos que seguir mirando al cielo, y rezando para que llueva y que nuestros pozos no se vengan abajo.
Barreda, como están cerca las elecciones autonómicas, no perdió ocasión de venir a colgarse las medallas en la inauguración de la obra del ramal principal, cuya única participación efectiva es haber sido cómplice de su retraso. La que sí le compete plenamente es la culminación de la serie de ramales que ha de abastecer de agua a 58 municipios de la región que preside, y que debía estar operativa desde hace años. Pero de eso, ni palabra.
Ante este despropósito, hace unos días participé en un debate en el Canal Regional de Noticias con un diputado regional del PSOE y con un representante histórico del gobierno autonómico socialista en Ciudad Real. En ese debate, quedó de manifiesto el discurso de quienes llevan gobernando casi treinta años en esta región, y viene a decirnos que gracias a Barreda hoy tenemos luz en nuestras casas, nuestros agricultores trabajan en tractores en vez de arar con mulas, y en nuestros hogares abrimos el grifo y sale agua. Ese mismo discurso contempla, cómo no, que la culpa de los problemas de la falta de agua y de infraestructuras en nuestra región es de Cospedal, Que el PP y Aznar no hicieron nada en ocho años.
Lamentablemente, en ese discurso, no explican en qué han gastado el dinero recibido en treinta años por el trasvase del Tajo-Segura, y qué han hecho durante ese tiempo para resolver los problemas endémicos de la falta de agua en nuestros pueblos, y en nuestra agricultura. Cosas sin importancia, porque lo que de verdad importa es que gracias a Barreda podemos ducharnos.
Me ha parecido oportuno explicar toda esta historia porque conocer las distintas vicisitudes en todo este asunto ayuda a crear un criterio válido, ajeno a los oportunismos de quienes solo aparecen por elecciones. Así que toda esa historia pueden contársela a otros, porque mi obligación es que todos lo pedroteños conozcan la verdad para que sepamos de quién podemos y de quién no nos podemos fiar a estas alturas de la película. Resulta sarcástico leer en la revista Castilla La Mancha que en Pedro Muñoz bebemos agua gracias al trasvase (del que aún no llega ni una gota de agua) gracias a Barreda.
De eso se trata el 22 de Mayo, en Pedro Muñoz y en Castilla La Mancha, donde tenemos la oportunidad de decidir si nos creemos las historias para no dormir de quienes emprenden guerras del agua pero no han hecho nada que no sea propaganda; de si queremos seguir rezando para que llueva, o confiamos en quienes plantean soluciones y desarrollan proyectos en beneficio de una política efectiva y definitiva.
Ángel Exojo Sánchez-Cruzado